Hola, como andan mis lectores adictos a las sustancias que
dañan el complejo y delicado equilibrio del organismo?. Como les fue este
verano? Garcharon mucho? Se fueron de joda? Y de vacaciones?. Si, fue un verano
agitador para todos, incluso para mí, el boludo que escribe. A decir verdad,
este verano lo más lejos que fui fue el Microcentro Porteño, un garrón, pero
bueno, el habito no hace al monje. Sin lugar a dudas esperaba más este verano,
pero hay que rescatar que se hizo muchísimo con casi nada y me acerco a un
objetivo claro.
Hace un rato leía mis posts más antiguos. Por un lado, que
bien que escribía hace un par de años, mucho sinónimo y rigidez en los relatos,
pero esto con el tiempo cambió. Las entradas se fueron haciendo más distendidas
a medida que iba pasando el tiempo sin problemas, la mayor parte de la
inspiración viene del sufrimiento (no es este el caso). Por otra parte me doy
cuenta de lo mal que estaba hace algún tiempo. Parecía que no salía de un
problema y me metía en cosas peores, y buscaba soluciones pero sin
encontrarlas. Que iluso, tanta queja y tanto refunfuño para toparme con las
respuestas más obvias y sanar (aunque sea superficialmente) algunas ‘heridas’
del pasado.
Vayamos un poco más cerca en el tiempo, hubo cambio de año y
un verano muy atareado, siempre pareció que no había tiempo, pero se logaba
todo lo que se proponía, casi como si hubiera aprendido de los errores pasados.
Se practico mucho deporte, eso me pone feliz, a diferencia de otras personas,
un verano con casi 50 partidos de fútbol y bicicleta 5 o 6 veces por semana,
además de dejar un estado físico óptimo, deja en claro que este verano se
transpiró más de lo que se descansó. Enero fue un frenesí. De acá para allá y
siempre salían las cosas a pedir de boca e incontables veces me había sentido
orgulloso de las cosas que se planeaban ‘entre algodones’ y se ejecutaban como
si hubiesen sido planeadas durante semanas. Febrero llego con un tinte más
depresivo y reflexivo, pero el objetivo era el mismo, no detener el motor.
Efectivamente la meta se cumplió, pero se dieron muchos huecos para ‘hacerle un
service al motor’. Quien hubiese dicho que ver una película a la cual llegue
por no tener sueño en una madrugada de un día jornal me iba a poner una idea
tan firme en la cabeza?, algo que creía normal paso a dejar de serlo. Algo que
se planteó como un chiste, y siguió como una respuesta, pero hilando más fino
se convirtió en un problema al darme cuenta que ese chiste tenía un grado de
verdad que, hasta ese momento, había dejado de lado. Encontré la solución que
me estableció una meta clara. Esta vez no tiene nada que ver con
sentimentalismos y ese tipo de cosas que abarcaban mis posteos anteriores, esta
vez levanto la cabeza para ver más allá del horizonte y establecer mis prioridades
inamovibles de acá hasta los 30 años. Esta idea es tan personal y tan bien
forjada y argumentada que decidí no escribirla, solo compartirla con 2 o 3
personas muy íntimas para ver cuán loco puedo llegar a estar por retorcer tanto
mi realidad de los últimos 4 años.
En fin, no sé cuando voy a volver a postear, el Lunes
empiezo la facultad de vuelta, pero con una mentalidad diferente. Ya no soy el
mismo que cursaba en el nido de gatos conocido como UNQUI hace 3 años, las
cosas cambian siempre para bien y esta vez estoy decidido a aplicar el método
que yo llamo ‘el gorrudo ortiva’ con tal de logar mi objetivo. Si, basta de
demagogia, el fin justifica los medios.