26/12/16

El año en letras claras

Primero que nada hola, estando al último Lunes del año voy a hacer mi ya clásico repaso anual, esta vez publicado, no como en anteriores años donde solo redacté por el simple placer de hacer una catarsis personal y sin intenciones de que alguna vez viera la luz, evitando así claras críticas hacia ciertos pensamientos, actitudes o acciones que puedan generar controversialidad entre la sarta de misóginos que puedan tener acceso a mi blog. Seguro se preguntaran por qué este año esta especie de “reflexión” va a conocerles las caras y, por ejemplo, la del año pasado no. La respuesta es simple: sus críticas ahora me las paso por un escroto; francamente lo que puedan decir sobre mí ahora me importa un bledo, y si tienen lo que hay que tener, los desafío a que las hagan en mi cara. Eso sí, si tras sus acotaciones se retiran con un diente menos o un ojo en compota jodanse, avisados ya están. Cabe destacar las comillas en la palabra reflexión; este año reaccioné a que no todo lo que reluce es oro, y no toda la mierda es mala a la larga. Siempre consideré que el 2013 había sido el peor año de mi vida, pero hace poco me di cuenta como ese año generó un cambio en mi pensamiento, un mayor entendimiento de mi forma de pensar, una actitud distinta a la tuve durante toda mi vida y hasta una mayor autocrítica y admisión de mis errores, por eso hablar de “reflexión” es equívoco, uno no puede analizar acontecimientos en caliente, hay cosas que solo se ven a la larga y evaluarlas ahora sería un gran error de interpretación, como con el año mencionado antes.

Afiladísimo, esa es la palabra para arrancar el 2016. En mis primeros meses por fin pude poner en práctica la filosofía de ‘llevarse el mundo por delante’, aunque ciertamente acotada por algunos prejuicios y limitaciones que estaban fuera de mi alcance por cuestiones obvias que no vienen al caso. Tras unas vacaciones donde, en palabras un amigo cercano “se me desató la furia de la bestia rock” (algunas cosas de un pasado que creía había perdido), y unos breves pero bien disfrutados días en Chascomús, llegó Marzo,  ese mes donde parece que hay 31 Lunes. Llegue perdido mientras relevaba a un compañero del laburo que maneja absolutamente todo lo que me re contra desconcentró de mi vida, admito que trate mal a mucha gente por cosas que no se merecían o fui frontal con gente que necesitaba que alguien les dijera las cosas como son, por ende, como nadie le había dicho lo que yo sin filtro dije, me pelee con mi mejor amigo. Hoy las cosas entre nosotros están relativamente bien, pero en su momento fue un golpe duro de superar. Claramente arranqué con el pie izquierdo, sin ganas de nada, sentí por primera vez en la vida el rigor de la rutina y eso me aplastó. La furia se me había apagado con un balde de agua helada. El resultado fue obvio, un paupérrimo rendimiento estudiantil y laboral que juré en Abril mejorar con tripa y corazón, pero la vida siempre se esfuerza en ponerte palos en la rueda. A mitad de mes, un día después del cumpleaños de mi hermana, perdí a mi abuelo, el último que me quedaba. Si bien quienes me conocen no me vieron mal, hay algo que aprendí en, por lo menos, los últimos diez años que es a no mostrar mi juego, y mucho menos mi dolor y mi sufrimiento. Esa máscara de hierro que la vida obligó a ponerme por motivos ya redactados en los seis años que llevo escribiendo en esta página siempre estuvo presente y sin intenciones de irse, o por lo menos así lo creía. El mes se terminó en una nebulosa de confusiones y una procesión interna de una talla inconmensurable y sentenció mis próximos meses estudiantiles y mi mediocridad laboral. Tras un luto externo rápido y un luto interno mayor a un mes, logré reponerme, en gran medida por un fin de semana específico, en el cual esa furia volvió, dispuesta a llevarse al mundo por delante y salvándome de una posible catástrofe personal. Las acciones de ese fin de semana siguen siendo de introspección personal y de ciertos sucesos los cuales, quienes los presenciaron serán las únicas personas en el mundo que lo sabrán y me lo llevaré a la tumba junto con muchas otras experiencias, secretos y sucesos inimaginables aún para aquellos que me conocen relativamente bien. Fue ese lunes, tras todo esto, donde yo me levanté con una actitud completamente diferente, donde tomé conciencia que las limitaciones de los primeros meses no eran tan concretas y que podía lograr lo que yo quisiera, y ahí mi cabeza hizo un click. Salté de la cama pronunciando una frase textual de la cual no me voy jamás “todos ustedes no están a mi altura. Si ustedes son unos hijos de puta les voy a demostrar que yo puedo ser el peor de todos o el mejor, según como lo veas, van a hacer cola para seguirla chupando (…)”. Mi ego y narcisismo aumentaron exponencialmente por primera vez en años y me le planté firme a todo y a todos, amigos, colegas o superiores de trabajo, familia, compañeros y profesores. Claramente mi techo se había ido a las nubes y ese cumpleaños recibí el mejor regalo de todos, un auto redescubrimiento de mi persona. Ya no había límites bajo esas condiciones.

Conforme pasó el tiempo me afirmé con este pensamiento e hice cosas que nadie se hubiera imaginado de mí. Toda mi tranquilidad, vergüenza y timidez se habían ido a la mierda se intercambiaron por mucha seguridad en mí mismo (incluso más de la socialmente aceptada) y una verborragia difícil de creer para quienes recuerdan como era hace un año. Cuando pensé que se me venía un año de descontrol amparado en un cambio casi salido de un cuento de ciencia ficción, pasó algo que estaba fuera de cualquier plan, lógica y pensamiento positivista que podía tener. Un buen día, en una de esas maratones bajo el frío sol de Microcentro, recibí una solicitud de amistad de una chica, a quien yo no recordaba (si, claramente mi memoria es bastante selectiva). La acepté sin saber quién era, ni recordar que la conocía por la hermana de un amigo, con quien en ese momento no tenía trato más que un hola y un chau. A las pocas horas comenzamos a hablar. Dentro de mi cabeza se escuchaba una pregunta “¿Qué onda?”. Cuando la conocí mis limitaciones con mujeres eran varias, obvias y (hoy pienso que) tontas. “¿Por qué me habla?”, “¿Cómo me encontró?”, “Uy, es re linda” y otras cosas que rebotaban en mi cabeza mientras volvía de Alpargatas en el 93, con más frío que el que tiene el piojo López en el pecho. Unos días de hablar me bastaron para conocerla relativamente bien, preguntarle si tenía novio y decirle que me parecía muy linda. Por primera vez, me saque esa máscara de hierro de la que hablé hace rato. Acá es donde de a poco se pudieron dar cuenta del cambio los que me rodean, ya que, las otras acciones anteriores siempre fueron “en secreto”, siempre fui una persona de hacer las cosas en silencio y no contarlas a nadie, es mi vida y son mis experiencias, no tengo necesidad de regodearme al contárselas a la gente. Poco tiempo después nos vimos solos por primera vez, lejos de cualquier conocido. Todavía recuerdo que la fui a buscar a la casa y que estaba bastante nervioso y charlamos mucho hasta que le di un beso. En ese momento nunca pensé que las cosas iban a progresar, era algo más, pero conforme pasó el tiempo me fui enamorando, al punto que llegué a llorar por ella. Párrafo aparte, no lloraba por una chica desde hacía años, de hacho no había llorado desde la final del Mundial de Brasil. A partir de un determinado momento del año, solo quería “sobrevivir” a los días de obligaciones para que llegue el fin de semana, y así tener una mínima esperanza de verla, aunque con el tiempo me di cuenta que la palabra “no” la repetía bastante cuando le decía de vernos. La relación que teníamos (no sabría cómo catalogarla, solo éramos dos personas que se gustaban física y psicológicamente) se fue enfriando y tras varias peleas e idas y vueltas ella me pidió que no le hable más, ya que podía “traerle problemas”. En ese momento me derrumbé, perdí las ganas de todo por varios días, pero como siempre, no se notó, la máscara volvió. Si bien estuve muy triste me recuperé, aún así no había terminado mi luto, y decidí por algunas semanas mas no involucrarme con mujeres, aunque en un momento me di cuenta que me sobraban las chances e incluso algunas me buscaban y yo aprovechaba que los cambios nunca fueron del todo visibles, y también mi cara de boludo, la cual usé siempre para hacerme el ídem… pero no todo lo que reluce es oro y no todas las caras reflejan el intelecto, anotálo por las dudas, cabeza de Lumilagro. Cuando empecé a superar volvió, y cometí un error, perdonar todo sin pensarlo. La historia se volvió a repetir y otra vez se fue, esta vez mitad por actitudes mías, claramente tomadas por las suyas. Esta vez fue diferente, no solo que no derramé ni media lagrima, sino que seguí con mi vida, como si nada hubiera pasado, como si solo se hubiera tratado de un mal trago repetido. No me mal interpreten, nunca sentí algo así por una mujer y no creo que lo sienta por otra en mucho tiempo. De cualquier modo sé que la vida es caprichosa, y que si tiene que volver a aparecer en la mía la voy a recibir con los brazos abiertos, pero no sin antes con variadas críticas y asuntos que hablaré en el momento que deba hacerlo, si es que lo hay.


Así se termina el año, claramente lleno de cosas positivas y negativas, de las cuales saco lo malo como lecciones a no repetir en un futuro y lo bueno como herramientas para el progreso psíco personal. Tantos altibajos y cambios de actitud me hicieron adaptable a todas las situaciones, y rescato mi nueva filosofía de no pelearme con la gente y hacer las paces con quienes lo estoy (en la mediad que sea posible, ya que hay cosas que no se pueden perdonar), a menos que sea absolutamente necesario el conflicto personal, al mismo tiempo que trato de decir las cosas sin anestesia. Al que le gusta bien, al que no, que chupe limón, o, como dije la mañana de aquel lunes de Mayo, que la sigan chupando. Saludos Sabella (?) 

14/10/16

Maldición (Fin Cap. 6 -ponele-)

Que tal hijos de Feimann, hace como tres entradas que les prometí un pequeño adelanto de lo que vengo escribiendo hace muchos años y no tengo proyectos de terminar, porque, un libro 95% verídico lleva su tiempo y su experiencia.Ya que hablamos de porcentajes, cabería destacar que un fragmento del recorte que voy a pegar abajo no refleja lo que pienso. Si, esta bien, es obvio que estoy mal por una mujer, pero también es obvio (para los pocos que me conocen) que no estoy tan despechado o enojado. Dicen que la inspiración nace del dolor, y hoy escribí cerca de 11 páginas tamaño A4 en el anotador de mi teléfono aprovechando largas filas y buenos viajes.Para poner en contexto:
  • El capitulo desarrolla una especie de relación semi enfermiza que termina mal. Esta es la reflexión final de Marco.
  • La susceptibilidad del personaje es mayor en los capítulos anteriores.
  • La reflexión de la soledad es bastante adecuada con el perfil psicológico en cambio constante.
  • El personaje está mas enojado con sigo mismo que con la mujer en cuestión.
  • Marco puede parecerse mucho a mi (de hecho, es la idea) pero no soy yo. No insistan.
_______________________________________________________________________________________________"... ¿Como puedo empezar a expresar semejante angustia?. Maldigo ese XX de YYYY en el que empezamos a hablar. Maldigo ese momento en el que te deje entrar en mi corazón, amurallado por culpa de personas como vos. Maldigo la distancia que pusiste en el momento inoportuno. Maldigo todo lo que me hiciste sentir en tan poco tiempo. Maldigo tus mentiras, tu indiferencia, tu hermosa sonrisa. Maldigo tu accionar, que me rompió el alma y ni siquiera sintió culpa con jugar con migo como si no valiera nada. Maldigo tu poca frontalidad y tu falta de sangre. Maldigo haberte tratado como nunca te mereciste. Maldigo tu facilidad de querer y odiar a alguien en tan poco tiempo, esa bipolaridad inducida por el capricho de no tener personalidad. Maldigo tus celos y tu forma de provocarmelos. Maldigo haberte ayudado a costas de mi propia vida. Maldigo que me hayas tratado como si fuera especial siendo que te importó un carajo todo lo que yo sentí. Maldigo haberte tratado como nunca trate a nadie en mi vida. Me siento muy solo, se que tengo a mis amigos, se que la vida no se termina acá, superé cosas mas difíciles en momentos circunstancialmente mas complejos. También se que cometí algunos errores, pero el mas importante fue demostrar que me importabas.¡Bueno basta! Es hora de dar vuelta a la pagina de una de las etapas mas retorcidos y trastornados de mi vida, por cosas como esta cerré mi corazón a todos y lo tendré que volver a cerrar, hice lo que pude por alguien que nunca estuvo dispuesta a sacrificar nada de ella. Me la jugué y salio mal. ¿Resultado? Quiero estar solo, este dolor, esta angustia, este sufrimiento se supera con mucho tiempo de reflexión solitaria, aunque en estos momentos estar así de solo me deprime al punto de que no quiero hacer nada, no tengo voluntad ni para comer, de hecho hoy no pude ni almorzar, no tengo mas que ganas de llegar a mi casa, fumarme un buen porro y ser feliz por un rato aunque esa algarabía sea transitoria, falsa y efímera."

Ψ Mateo Ψ

25/7/16

'15 de recuperación - '16 de esplendor y caída al cuadrado

Hola a todos y todas, volví de entre las tinieblas para traerles una nueva muestra de mi patética vida, así no se sienten tan mal de las suyas jaja. 
Bueno, que les puedo decir? Arranquemos en cronología. En el 2015 las cosas se re encausaron en su debido lugar, me pude olvidar de ciertos problemas que me tenían en otro mundo, fue un año muy positivo, sobre todo de Abril a Diciembre, pude hacer lo que me había propuesto, borrarme y esconderme, como hacía el Rolfi cuando estábamos en la B (-risa sarcástica-  JA-JA-JA), y así encontré una cierta estabilidad psico-emocional que tanto necesitaba después de lo que pasó en 2014, que prefiero ni recordar, mejor dejar el pasado enterrado, que por algo ya pasó. Entre minutas se pueden destacar el viaje a La Renga, que me cambio la perspectiva de muchas cosas que antes veía de una manera y después vi de otra, muchas noches y fiestas que me van sacando de a poco la timidez que ya es un viejo fantasma que llevo a combate desde tiempos inmemoriales, y que por primera vez siento que voy ganándole a mi forma de ser, o por lo menos, a lo tímido que era hace algunos años, párrafo aparte para fin de año, la noche de Santa Cruz, una masa, nunca creí que me iba a divertir tanto en una noche, para el marquito. 
El 2016 empezó muy cargado con el laburo, seguido de unas mini vacaciones en Chascomús y 10 días de no moverme de la cama básicamente, lo que yo llamo unas vacaciones de descanso. Siguió con los peores 15 días de mi vida, relevando a un compañero del laburo que maneja absolutamente todo. Eso me re contra desconcentró de mi vida, admito que trate mal a mucha gente por cosas que no se merecían o fui frontal con gente que necesitaba que alguien les dijera las cosas como son, por ende, como nadie le había dicho lo que yo sin filtro dije, me pelee con mi mejor amigo. No importa, la vida sigue, abrí nuevas ventanas en mi vida e hice cosas de las que no me arrepiento por que habiendo sido amigos no hubieran pasado ya que casi siempre me juntaba con él y otro grupito del cual no pienso ni hablar. Obviamente, yo digo que la vida sigue pero fue un impacto muy grande, la primer caída del 2016. "Bo seguí como si naa, ñery" si, a veces mi conciencia piensa como wacho del plan, no puedo evitarlo, debe ser mi pasado bailando Damas Gratis y El Tecla (-Mas risa sarcástica- JA-JA-JA). Obvio que me afectó, me volví mucho más desconfiado, bardero, descuidado y hasta un poco más abierto, todo lo malo trae algo bueno. El semestre facultativo fue realmente un verdadero desastre, nunca me pude concentrar, nunca me pude poner al día por más de dos clases seguidas, y para colmo de males, estos psicopedagogos de cuarta suplente te hacen trabajar en grupo, obligándote a hacer aún más malabares con los horarios y a juntarte con gente que te cae mal por conveniencia. Afortunadamente el cuatrimestre no fue una pérdida de tiempo y pude aprobar una, como dije alguna vez, aprobar una materia es como salvar el año ganando un clásico. Pasó el tiempo y me empecé a rearmar, debo admitir que soy muy bueno para superar crisis personales, aunque en el momento me pegan muy fuerte. Mayo llegó con dos sorpresas, la primera no viene al caso y no se va a citar ya que es algo de altísima confidencialidad, la otra fue lo que ni yo ni nadie esperaba. El 31 de mayo me llegó un inbox al Instagram de una chica que había conocido hace tiempo atrás. Hermosa por donde la mire, me trataba muy bien y me decía cosas hermosas, era obvio que me iba a enganchar. Nos vimos algunas veces y las cosas eran muy positivas, todo muy dulce y tierno, nunca discutimos e hice malabares con los horarios (como de costumbre) para verla la mayor cantidad de veces posibles, pero como todo lo bueno en mi vida, es más efímero que Huracán de Tres Arroyos en primera. Por motivos completamente externos y fuera de nuestro alcance estamos algo distanciados, la situación no es la mejor y empiezo a perder las esperanzas de poder estar con alguien que me quiere y que quiero. Realmente sigo destruido por dentro, afortunadamente, tengo una cara de piedra y nunca nadie se da cuenta de si estoy mal o bien, esa es una gran ventaja para poder ocultar mis emociones, y lo peor de todo esto es la forma en la que ella me trata desde que pasó todo, me destruye todavía más, y por mas enganchado que esté (que, de hecho, lo estoy), no se cuanto pueda aguantar esta situación, aunque prometo resistir lo más que se pueda, porque realmente ella lo vale.

Y bueno, así casi estamos en Agosto, el año no es muy bueno y tengo dos o tres semanas para encausar mi mente y volverme a ser el tipo imparable que estudia y labura como un perro campeón. Rescato cosas muy positivas de todo este proceso 'on board' pero las negativas siempre terminan tapando todo lo bueno, por que como siempre, son más, y me las dan en el lugar que más duele, la brecha entre racionalidad e impulsos sentimentales.


Salute, nos vemos la próxima que tenga algo para escribir.


Ψ Mateo Ψ